La Costa Brava se come, sobre todo, en clave de mar i muntanya: aquí no eliges entre pescado o carne, los juntas en el mismo plato y sale algo que en pocos sitios del mundo entenderían. Llevo 30 años recomendando a clientes dónde dormir, pero la pregunta que más me repiten en temporada es “Albert, ¿qué tengo que comer sí o sí?”. Esta es mi respuesta ordenada: 18 platos y productos de verdad de aquí, con qué son, dónde pedirlos y, lo más importante, en qué temporada. Spoiler: hay cosas que en agosto no vas a encontrar y otras que solo tienen sentido en pleno invierno. Cuanto antes lo sepas, mejor comes.
Resumen rápido: 18 platos y productos del Empordà
Para que tengas el mapa mental antes de bajar al detalle. Si solo tienes 30 segundos, esta tabla te orienta sobre qué es cada cosa, dónde la pruebas mejor y cuándo está en su punto.
| Plato / producto | Qué es | Dónde / cuándo probarlo | Temporada |
|---|---|---|---|
| Pa amb tomàquet | Pan untado con tomate, aceite y sal | En cualquier mesa, de aperitivo | Todo el año |
| Esqueixada | Ensalada de bacalao crudo desmigado | Terraza al mediodía, con calor | Primavera-verano |
| Escalivada | Verduras asadas (pimiento, berenjena, cebolla) | Entrante, fría o templada | Todo el año |
| Anxoves de l’Escala | Anchoas en salazón curadas a mano | De tapa, sobre pan con tomate | Todo el año |
| Botifarra amb seques | Butifarra a la brasa con alubias | Plato de cuchara, menú de día | Todo el año |
| Arròs a la cassola | Arroz seco de cazuela, mar i muntanya | Comida principal, para compartir | Todo el año |
| Arròs negre | Arroz con tinta de sepia (de Pals) | Restaurante de arroces, mediodía | Todo el año |
| Mar i muntanya | Carne y marisco en el mismo guiso | Casa de comidas tradicional | Todo el año |
| Pollastre amb escamarlans | Pollo guisado con cigalas | Mesa de fiesta, para compartir | Todo el año |
| Niu de Palafrugell | Guiso de pescadores con peixopalo y tripa de bacalao | Palafrugell y Calella, campaña gastronómica | Otoño-invierno |
| Suquet de peix | Guiso de pescado con patata y sofrito | Chiringuito o restaurante marinero | Todo el año |
| Sèpia i calamars | Sepia o calamar a la plancha o guisado | Terraza junto al mar | Todo el año |
| Garoines | Erizos de mar, al natural con pan | Garoinada en Palafrugell y Calella | Enero-marzo |
| Gamba de Palamós | Gamba roja de la lonja de Palamós | Restaurante de producto, para darse un homenaje | Todo el año (cara) |
| Recuit de drap | Requesón fresco cuajado en paño, con miel | De postre, casa rural o restaurante | Todo el año |
| Postre de music | Frutos secos con copa de vino dulce | Cierre de comida, con garnatxa | Todo el año |
| Bunyols de l’Empordà | Buñuelos fritos azucarados | Pastelería, sobre todo en Cuaresma | Primavera |
| Cremat | Ron flambeado con café, azúcar y limón | Cantada d’Havaneres de Calella, en julio | Verano (havaneres) |
Si lo que buscas es directamente dónde sentarte, tengo guía dedicada de los mejores restaurantes de Calella de Palafrugell y otra de dónde comer en Llafranc, con direcciones y rangos de precio. Aquí vamos a lo otro: qué pedir cuando te sientes.
Para abrir: entrantes y tapas de aquí
Antes del arroz o el pescado, en la mesa del Empordà casi siempre aterriza lo mismo: pan, tomate y algo en salazón. Son platos sencillos, baratos y que dicen mucho de la zona. No los saltes pensando que son “de relleno”.
Pa amb tomàquet

Pan (mejor de payés, tostado o no) restregado con un tomate maduro, un chorro de aceite de oliva y sal. Punto. Parece una tontería, pero es la base de cualquier comida catalana de verdad y el termómetro de un sitio: si el pa amb tomàquet está bueno, el resto suele ir bien. Te lo ponen como acompañamiento o de aperitivo, y casi siempre va incluido o cuesta un par de euros. Pídelo con anchoas encima y ya tienes media tapa resuelta.
Esqueixada

La ensalada de verano del Empordà: bacalao crudo (desalado y desmigado a mano, “esqueixat” significa justo eso, desgarrado), tomate maduro, cebolla tierna, olivas negras, aceite y un toque de vinagre. Fresca, salina, perfecta para un mediodía de calor en una terraza con el mar delante. Suele rondar los 9-14 € y da para compartir. Mi nota: pídela cuando aprieta el sol, no la entenderás igual en enero.
Escalivada

Verduras asadas lentamente —pimiento rojo, berenjena y a veces cebolla— peladas, cortadas en tiras y aliñadas con aceite y sal. El nombre viene de “escalivar”, asar bajo las brasas. Se sirve fría o templada, sola o coronada con anchoas de l’Escala (entonces se llama “esqueixada de l’avi” en algunas cartas, pero no te líes con los nombres). Es de esos entrantes que parecen humildes y acaban siendo lo más rico de la mesa.
Anxoves de l’Escala

Aquí no son una tapa cualquiera. L’Escala, en el Alt Empordà, lleva siglos curando anchoas en sal a mano: se limpian, se les quita la espina, se dejan madurar en salazón y se sirven en aceite. El resultado no tiene nada que ver con la anchoa industrial: carnosa, intensa, con aroma de mar de verdad. Pídelas solas, sobre pan con tomate, o encima de la escalivada. Si te gustan, las venden en conserva para llevar y son un buen recuerdo comestible de la zona.
Botifarra amb seques

El plato de cuchara y brasa de toda la vida: butifarra de cerdo a la brasa con alubias blancas (les “seques”) salteadas. Contundente, barato y honesto. Lo encuentras en cualquier menú de día del interior del Empordà y es la opción segura si vas con alguien que no quiere pescado. La botifarra negra (con sangre) también aparece en guisos como el niu, así que verás el nombre más de una vez.
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Comer bien aquí pide su tiempo: una garoinada de invierno o un arroz de mediodía no son plan de ida y vuelta el mismo día. Si quieres hacerlo con calma, tenemos casas y apartamentos en Calella, Llafranc y alrededores, muchos a pie de mercado y restaurantes. Mira nuestra selección de alquileres en Calella de Palafrugell o cuéntanos fechas y te orientamos por zona.
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Arroces y mar i muntanya: el corazón de la mesa
Si tuviera que resumir la cocina de la Costa Brava en una idea, sería esta: mar i muntanya. Juntar lo que da el mar con lo que da la tierra en un mismo plato. De ahí salen los arroces y los guisos que de verdad merecen el viaje. Aquí van los grandes.
Arròs a la cassola

El arroz de cazuela del Empordà. Se hace y se sirve en la “cassola” de barro (o de hierro, en la versión más antigua de la costa), que mantiene el calor en la mesa. Es un arroz seco, sabroso, con sofrito largo y la mezcla típica de mar i muntanya: costilla de cerdo o pollo, sepia, gambas, a veces mejillones. Pídelo para compartir y dale tiempo: el buen arroz no se improvisa, suele tardar y eso es buena señal. Ronda los 18-24 € por persona en restaurante de arroces.
Arròs negre

El arroz teñido de negro con tinta de sepia. El bueno se hace con arroz de Pals, una variedad cultivada aquí al lado, en los campos del Baix Empordà, con su propia tradición. Lleva sepia o calamar, sofrito de cebolla muy lento y la tinta que le da color y sabor profundo de mar. Se sirve con un poco de alioli aparte. Es vistoso y rico, pero ojo: mancha. No es el plato para tu mejor camisa blanca. Precio parecido al arròs a la cassola.
Mar i muntanya

Más que un plato concreto, es la filosofía de la casa: carne y marisco guisados juntos. La versión más reconocible es el pollo con gambas o con sepia y albóndigas, en una salsa con sofrito y a veces una picada de almendra y avellana. Suena raro a quien no es de aquí y conquista a la primera cucharada. Es cocina de domingo, de las que piden pan para mojar y sobremesa larga.
Pollastre amb escamarlans

El mar i muntanya más célebre del Empordà: pollo guisado con cigalas (els “escamarlans”). Carne tierna, marisco que perfuma la salsa y una picada que lo liga todo. Es plato de celebración, de los que se piden para compartir en una mesa con gente. No es barato porque la cigala manda en el precio, pero si quieres entender de qué va la cocina de aquí en un solo plato, este es.
El niu de Palafrugell

Si hay un plato que es de mi pueblo, es este. El niu (“nido”) nació entre los pescadores de Palafrugell y el Baix Empordà para aprovecharlo todo, y hoy es un guiso de campeonato. La gracia está en sus ingredientes poco habituales: el peixopalo (bacalao seco al aire, también llamado pixota o estocafix), la tripa de bacalao, sepia, alguna carne (codorniz, butifarra negra o conejo según la casa), huevo duro, patata y un sofrito largo. Se desala el bacalao 24 horas antes y luego son unas cinco horas de cocción a fuego lento. Vamos, que no es plato de improvisar.
No lo vas a encontrar todo el año en cualquier carta: es cocina de otoño-invierno y suele aparecer en campañas gastronómicas concretas en Palafrugell y Calella. Si lo ves en la pizarra, pídelo. Es de esos platos que cuentan más historia del pueblo que cualquier folleto. Mi consejo: pregunta en el restaurante cuándo lo hacen, porque varía cada temporada.
Por si te pierdes con los nombres: “peixopalo” o “pixota” es bacalao secado al aire (estocafix), distinto del bacalao en salazón normal. Es lo que le da al niu ese sabor tan particular. No te asustes con la “tripa de bacalao”: es un ingrediente tradicional del guiso, no un susto, y casi no se nota como tal una vez cocinada.
El pescado: suquet y lo que sale de la barca
Estamos en la costa, así que el pescado fresco es la base. Pero no todo es ponerlo a la plancha: la cocina marinera de aquí tiene sus guisos de cuchara y sus joyas de temporada. Esto es lo que de verdad merece la pena.
Suquet de peix

El guiso de pescado por excelencia de la Costa Brava. Lo inventaron los propios pescadores con lo que no vendían: pescado de roca (rape, escórpora, merluza), patata, y un sofrito de ajo, tomate y pimentón, ligado a veces con una picada. El “suc” (jugo) es lo mejor del plato, así que pide pan. Cada casa tiene su versión y todas son válidas. Suele rondar los 18-26 € según el pescado y el sitio. Para mí, el plato que mejor resume la cocina marinera de aquí.
Sèpia i calamars

Lo más sencillo y lo más agradecido: sepia o calamar fresco, a la plancha con ajo y perejil, o guisado. Si está bien hecho y el producto es del día, no necesita nada más. Es la opción segura para comer cerca del mar sin complicarte ni dejarte un dineral. La sèpia a la planxa con su alioli es de las cosas que pido cuando quiero algo rico y rápido en una terraza.
Garoines (erizos de mar)

Aquí va el plato que casi nadie cuenta bien: las garoines, los erizos de mar. Son producto de invierno, no de verano. Su temporada va de enero a marzo, cuando están más llenos y el mar permite recogerlos. Se comen casi al natural, abiertos, con pan tostado y un buen vino blanco, mojando en ese coral anaranjado que sabe a mar puro. En Palafrugell, Calella, Llafranc y los pueblos pescadores del Baix Empordà se monta cada invierno la “Garoinada”, con menús que rondan los 35-48 € e incluyen garoines de entrante, un arroz o suquet de segundo y postre de la zona. Cada erizo suelto puede ir sobre los 2,50 € en restaurante. Si vienes en enero o febrero, esto es lo que tienes que comer.
Los productos estrella: anxoves de l’Escala y gamba de Palamós
Dos productos que la zona presume con razón, cada uno con su carácter. Uno es asequible y democrático; el otro es un homenaje que se nota en la cuenta. Conviene saber qué esperas de cada uno antes de pedir.
Gamba de Palamós

La gamba roja de Palamós tiene fama de ser de las mejores del mundo, y no es marketing barato: se pesca entre el cabo de Begur y Platja d’Aro, tiene lonja propia con subasta diaria y un sabor dulce e intenso que la distingue de otras gambas del Mediterráneo. Se come a la plancha, con poco más que sal, para no tapar nada. Ahora la parte honesta: es cara y el precio baila según la pesca del día. No es el plato del menú económico. Si te la quieres dar, pregunta el precio antes de pedir y disfrútala como lo que es, un capricho. Mi nota: media ración bien comida vale más que un montón mal pedido.
Tip: con la gamba de Palamós, pregunta siempre el precio del día antes de pedir, porque suele ir “a peso” y la cuenta puede dispararse sin que te enteres. Y desconfía de la “gamba de Palamós” a precio de ganga: la de verdad nunca es barata. Si ves una oferta sospechosa, casi seguro que es gamba de otro origen.
Anxoves de l’Escala (otra vez, pero como producto)

Ya las nombré como tapa, pero merecen su sitio como producto estrella. Las anchoas de l’Escala son patrimonio gastronómico del Alt Empordà y un buen regalo comestible: las venden en conserva en tiendas de la zona y aguantan el viaje a casa. Si te gustan, llévate un bote del bueno; la diferencia con la anchoa de supermercado es abismal. Es la forma más fácil de llevarte un trozo de la Costa Brava sin que se estropee en la maleta.

Para terminar dulce: recuit, music y bunyols
El postre del Empordà no va de florituras: va de producto de masía y de tradición. Tres clásicos que cierran bien cualquier comida de aquí.
Recuit de drap

Mi postre favorito de la zona. Es un requesón fresco, cuajado de forma tradicional en un paño de tela (el “drap”, de ahí el nombre), hecho con leche de cabra o de oveja. Textura suave y cremosa, sabor delicado y un punto ácido. Se sirve con miel por encima, frutos secos o azúcar. Sencillo y redondo. Si lo ves en la carta de una casa rural o un restaurante tradicional, no lo dudes.
Postre de music

El cierre más catalán que hay: un buen puñado de frutos secos variados (almendras, avellanas, piñones, nueces, a veces orejones o pasas) acompañado de una copita de vino dulce, moscatel o mistela. El nombre viene de los músicos callejeros, a los que se ofrecía esto. Es el postre perfecto para alargar la sobremesa sin empalagar. Pídelo con una garnatxa de l’Empordà y cierras la comida por todo lo alto.
Bunyols de l’Empordà

Buñuelos fritos y azucarados, típicos sobre todo de Cuaresma y primavera. Se hacen en las pastelerías de la zona por esas fechas y son de esos dulces que desaparecen del plato sin que te des cuenta. Si vienes en marzo o abril, busca una pastelería de pueblo y pregunta por ellos.
Para beber: vinos DO Empordà y el cremat
No se entiende la mesa del Empordà sin lo que se bebe. Y aquí hay dos cosas que tienes que probar: el vino de la tierra y una bebida muy nuestra que va ligada a una fiesta concreta de Calella.
Vinos DO Empordà

La Denominación de Origen Empordà va, cómo no, de mar i muntanya: viñedos entre los Pirineos y el Mediterráneo, con la tramontana de por medio. Las uvas que mandan son la garnacha y la cariñena (samsó), en versiones tinta, blanca y gris. Los tintos son potentes y bien hechos; los blancos, frescos y muy bebibles con pescado. Y la joya dulce es la Garnatxa de l’Empordà, un vino dulce natural de larga tradición, perfecto para el postre de music o el recuit. Pide vino de la zona en el restaurante: combina mucho mejor con la comida de aquí que cualquier referencia de fuera.
El cremat (y las havaneres de Calella)

El cremat es ron flambeado con café, azúcar, piel de limón y canela, que se enciende en una cazuela y se sirve caliente. No es un cóctel de moda: es la bebida de los marineros y va unida a las havaneres, esas canciones de origen cubano que se cantan en la costa. Y aquí entra el momento gastronómico-cultural más grande de mi pueblo: la Cantada d’Havaneres de Calella de Palafrugell, que se celebra el primer sábado de julio en la playa de Port Bo. Lleva celebrándose desde finales de los años 60 y reúne cada edición a miles de personas; allí el cremat corre mientras suenan las habaneras al atardecer. Para el programa exacto del año, mira la web oficial de la Cantada d’Havaneres. Si coincides en julio, no hace falta que te lo recomiende: el pueblo entero te arrastra.
Una de honestidad sobre temporada: no todo está disponible todo el año. Las garoines son de enero a marzo, ni se te ocurra buscarlas en agosto. El niu es cocina de otoño-invierno y de campañas concretas. La gamba de Palamós depende de la pesca del día y a veces no hay. La esqueixada pide calor para tener sentido. Pregunta siempre en el restaurante qué hay fresco hoy: la mejor comida de aquí es la que manda la temporada, no la carta fija.
Mi selección de imprescindibles
Treinta años comiendo aquí dan para tener favoritos. Si me obligas a elegir, este es mi combo según con quién vengas y en qué época:
- Si vienes en verano y quieres lo seguro: esqueixada o escalivada para abrir, un buen arròs a la cassola para compartir y recuit de drap con miel para cerrar. No falla.
- Si quieres entender de verdad la cocina de aquí: pídete un mar i muntanya o un pollastre amb escamarlans. Es el plato que mejor explica el Empordà.
- Si vienes en invierno (enero-marzo): garoinada, sin discusión. Erizos de entrante, suquet o arroz de segundo y postre de la zona. Es la mejor razón para venir en temporada baja.
- Si quieres lo de mi pueblo: el niu de Palafrugell, cuando lo encuentres. Pregunta antes por teléfono si lo tienen ese día.
- Si te quieres dar un homenaje: gamba de Palamós a la plancha, preguntando el precio antes. Y de remate, music con una copa de garnatxa dulce.
Y un consejo transversal: come donde comen los del pueblo, no donde está el cartel más grande de la plaza. En las guías de restaurantes de Calella, Llafranc y Begur y Sa Tuna tienes mi selección honesta de dónde sentarte, con direcciones y rangos de precio.
Preguntas frecuentes sobre qué comer en la Costa Brava
Si hablamos de identidad pura, el suquet de peix y el niu de Palafrugell. El suquet es el guiso de pescado marinero por excelencia y lo encuentras todo el año. El niu es el plato de pescadores de Palafrugell, más laborioso y de temporada de otoño-invierno. Si buscas algo seguro y disponible siempre, pide un arròs a la cassola o un mar i muntanya: resumen perfecto de la cocina de la zona.
El niu es cocina de Palafrugell y Calella de Palafrugell, y suele aparecer en restaurantes tradicionales durante campañas gastronómicas concretas de otoño e invierno, no todo el año. No está en cualquier carta porque lleva unas cinco horas de elaboración. Lo mejor es llamar antes al restaurante y preguntar si lo tienen ese día. Si lo ves en la pizarra de sugerencias, pídelo sin dudarlo.
De enero a marzo, los meses fríos. Es cuando los erizos están más llenos y el mar está más calmado para recogerlos. En esas semanas, los pueblos pescadores del Baix Empordà (Palafrugell, Calella, Llafranc, Sant Feliu) montan la Garoinada, con menús degustación que rondan los 35-48 €. En verano no busques garoines: no es su temporada y no las encontrarás frescas.
Es la filosofía de la cocina catalana de costa: juntar carne (montaña) y marisco o pescado (mar) en un mismo plato. El ejemplo más famoso es el pollastre amb escamarlans, pollo guisado con cigalas. Suena extraño a quien no es de aquí, pero funciona porque la salsa une los dos mundos. Es la seña de identidad de la cocina del Empordà y lo que más te va a sorprender de la gastronomía de la zona.
Porque es producto de lonja con subasta diaria, calidad reconocida mundialmente y una pesca limitada y muy regulada. El precio baila según lo que entre cada día en el puerto de Palamós, así que en restaurante suele venderse “a peso”. Pregunta siempre el precio antes de pedir para no llevarte un susto en la cuenta. Y desconfía de la gamba de Palamós barata: la auténtica nunca lo es.
Más de lo que crees. La botifarra amb seques (butifarra con alubias) es contundente y sin pescado. La escalivada de verduras asadas y el pa amb tomàquet son entrantes seguros. De arroces, hay versiones solo con carne. Y de postre, el recuit de drap con miel y el postre de music con frutos secos son perfectos. Avisa en el restaurante: la cocina de aquí también tiene mucha base de montaña.
Lo que de verdad importa de la mesa del Empordà
Si te llevas una sola idea, que sea esta: en la Costa Brava se come por temporada, no por carta fija. La misma zona te da garoines en febrero, niu en noviembre, esqueixada en agosto y gamba de Palamós el día que la barca tenga suerte. Comer bien aquí es preguntar qué hay fresco hoy y dejarte llevar por lo que manda el calendario, no empeñarte en el plato que viste en una foto.
Mi consejo final: planifica con margen, come donde comen los del pueblo y reserva si vienes en julio o agosto, que la mesa de terraza buena vuela. Y si vas a hacer una garoinada de invierno o un día entero de arroces y sobremesa, conviene dormir cerca y olvidarte del coche. Si todavía no tienes dónde, mira nuestra selección de alquileres en Calella de Palafrugell y Llafranc: te orientamos por zona, fechas y presupuesto sin venderte nada que no encaje.
Albert Frigola — Dirección, Finques Port Calella



